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AGRUPACIÓN PARQUISTAS DE CARRIL

La cofradía de Carril trata de blindarse del ataque de varios grupos de furtivos

La cofradía de Carril trata de blindarse del ataque de varios grupos de furtivos

Mientras en el resto de la ría los furtivos parecen haber dado un respiro a los mariscadores, en Carril los cultivadores del mar viven un infierno particular. Desde finales del pasado verano, los asaltos a los parques de cultivo y a las concesiones marisqueras se han intensificado de tal manera que el ambiente es irrespirable y la tensión está a flor de piel. Así lo reconocía ayer el patrón mayor carrilexo, Fernando Franco, que exponía de forma gráfica la situación que se vive en ese puerto vilagarciano: «Hay furtivos a montes».

Según explicó el patrón mayor, varios grupos de mariscadores ilegales actúan prácticamente a diario en la costa carrilexa. Estos grupos, integrados por gente de Carril pero también por gente de fuera, empezaron arañando los fondos donde podían y como podían, pero a lo largo de los meses han refinado sus estrategias hasta merecer el calificativo de grupos «organizados». «Tienen gente vigilando en tierra a nuestros propios vigilantes», señalaba Fernando Franco, que no duda en calificar de «mafia» la red que se ha articulado en torno a las explotaciones marisqueras de Carril. Para hacerles frente, la cofradía ha decidido ampliar su servicio de vigilancia. Hay más personal y eso permite vigilar más extensión de terreno y durante más tiempo.

Los esfuerzos del pósito han servido para poner obstáculos al paso de los furtivos. Estos no pueden encomendarse ahora a la oscuridad de la noche: deben estar pendientes de los ojos que los vigilan. Por eso, «van picando por donde pueden, porque se está haciendo más presión sobre ellos», según señala Fernando Franco.

Pero ni siquiera todos los vigilantes contratados por el pósito han bastado para evitar que se sigan produciendo los robos de marisco. Según explica el patrón mayor, algunos parquistas, preocupados ante la perspectiva de perder el marisco que crece en sus parques, pasan noches enteras sin dormir, recorriendo la zona de cultivo para evitar que los ladrones pongan sus manos sobre el fruto del trabajo de otros. «No se puede decir que se hayan organizado patrullas de control, pero la gente presta mucha más atención y está pendiente en todo momento», argumenta el presidente del pósito carrilexo.

Fernando Franco entiende la preocupación de los parquistas. «Estamos hablando del trabajo de mucha gente, así que es normal que haya preocupación y que la gente esté nerviosa ante la posibilidad de quedarse sin nada», señala el patrón mayor. Porque hay muchos nervios, y porque en cualquier momento se puede producir un encuentro indeseado que «puede acabar en una desgracia».

Para evitar que se llegue a esos extremos, el presidente del pósito carrilexo asegura estar haciendo todo lo posible para mantener bajo control todo lo que ocurre en los parques y, también, en las concesiones. Estas tampoco se han visto libres de la acción de los grupos de furtivos: grupos compuestos tanto por toxicómanos como por «otra gente que acude al furtivismo para hacerse con unos ingresos extra». Unos ingresos que crecerán de forma inversamente proporcional a los de los parquistas, que no están viviendo un gran año. Los precios del marisco en la lonja carrilexa no se escapan al triste panorama que se vive en toda Galicia. A la espera de la campaña navideña, muchos parquistas han aguantado su producto en los viveros, convirtiéndolos por tanto en un plato suculento para los furtivos.

Fuente: La Voz de Galicia

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