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Los superhéroes de la almeja de Carril

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La celebración que honra al bivalvo más famoso del mundo se estrenó como Festa de interese turístico y lo hizo cosechando un rotundo éxito

La almeja de Carril está lista para conquistar el mundo. Tiene armas para hacerlo. Tiene «orixe e calidade», como destacó ayer la directora xeral de Turismo, Nava Castro, nada más ser reconocida como Dama da Orde da Ameixa. Los bivalvos carrilexos tienen, además, superpoderes. De desvelar ese secreto se encargó Isabel Risco, la pregonera de la fiesta, quien recordó que estas almejas tienen el don de la resistencia, que le permite vencer a las riadas y sobrevivir a los más terribles depredadores, «as estrelas de mar e os madrileños». Por si todo eso no fuese suficiente, la almeja de Carril cuenta con un ejército de superhéroes a sueldo: los parquistas, una guardia pretoriana que protege a este producto de todos sus enemigos, incluidos «os furtivos como Jean Claude Van Damme».

Fueron esos superhéroes, los que «baixan o riñón» para cultivar la almeja, los que hace 22 años decidieron poner en marcha una fiesta gastronómica que ha crecido hasta ser este año, por fin, «de interese turístico de Galicia». «E do mundo enteiro», había matizado la pregonera desde el escenario. Abajo, en las carpas de degustación, la realidad le daba la razón. Escogemos una mesa al azar. En ella encontramos a Nieves y José Antonio, dos zaragozanos que juran no haber comido nunca unas almejas a la marinera tan deliciosas como las de Carril. «Habíamos oído hablar de la fiesta, y como estamos de vacaciones por la zona, decidimos venir. Y nos ha encantado», cuenta ella.

En el resto de las mesas suenan acentos de todos los rincones de la Península Ibérica. Algunos han acudido a la fiesta bien preparados para redondear un primer plato de lujo con empanadas y hasta ensaladas traídas de casa. El postre se podía comprar en el puerto: bajo un paraguas, un hombre se derretía mientras daba forma a unas dulces filloas.

A las dos de la tarde, cuando en el recinto ya no cabía ni un alfiler, más de cien personas hacían cola para comprar su ración. En la cocina, un equipo encabezado por Mercedes Cardalda, se afanaba alrededor de los quince fuegos en los que se preparaban, sin prisa pero sin pausas, tarteras y más tarteras de un plato que triunfa por la sencillez de sus sabores.

Los dos mil kilos de almeja previstos para servir al mediodía se agotaron, y la organización tuvo que echar mano de sus contactos para que nadie se quedase sin probar el marisco prometido. Los trescientos quilos reservados para la sesión de la tarde noche no se quisieron tocar, por si las moscas. Fue esa una sabia decisión, porque a al filo de las siete y media, cuando el sol aún calentaba, hasta las carpas de degustación ya se habían acercado los primeros golosos.

La fiesta arrancó con los actos oficiales de la Orde da Ameixa. Este año fue designada Dama la directora xeral de Turismo, Nava Castro; Cabaleiro el capitán marítimo, Manuel Martínez; parquista joven Cristina Eiras, que estaba exultante; parquista de honor Ramón Trigo, que se reconocía nervioso; almeja de plata, Sofía Beiras y, la de oro fue para José Ángel Chans.

Fuente:La Voz de Galicia

 

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