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AGRUPACIÓN PARQUISTAS DE CARRIL

«La 'marteilia' del berberecho es mucha 'marteilia'; es un parásito muy letal»

«La 'marteilia' del berberecho es mucha 'marteilia'; es un parásito muy letal»

Darriba acaba de editar una guía en la que registra todos los agentes que afectan a los moluscos gallegos

En un país en el que el marisqueo y la acuicultura son motores económicos, conocer las enfermedades que afectan a los moluscos es fundamental. Susana Darriba es la jefa de Patoloxía del Intecmar, y acaba de editar un Atlas de histopatoloxía en moluscos, una suerte de guía visual en la que se recogen imágenes de prácticamente todos los organismos que afectan a los bivalvos en Galicia. Y también en cualquier otro lugar del mundo. Eso explica que su libro, pese a que nunca llegará a ser un best-seller, haya suscitado un gran interés en el ámbito científico. Desde Argentina a Túnez.

-Para descubrir qué le pasa a un molusco, al final, es fundamental el ojo que mira por el microscopio.

-El observador es la pieza clave de una técnica de análisis de imagen, como el que interpreta una radiografía, una ecografía, un escáner. Por eso es muy importante la cualificación del personal. Yo, mientras me estaba formando y cuando formaba al personal del laboratorio, me di cuenta de que hacía falta una herramienta, una especie de libro de consulta para tener al lado del microscopio y que ayudase a entender lo que se está viendo. El ojo se tiene que entrenar y necesitas una guía.

-¿Cómo le llamamos a los protagonistas del libro? ¿Parásitos?

-Hablo de simbiontes, de animales que viven dentro de otros animales. Esa relación puede que al hospedador no le afecte o que sí lo haga, como en el caso de los parásitos. Todos los parásitos son simbiontes, pero no todos los simbiontes son parásitos. No me gusta hablar de parásitos porque tiene una connotación negativa. Por eso prefiero hablar de simbiontes, aunque el último capítulo está centrado en alteraciones patológicas, desde inflamaciones a neoplasias, que son células tumorales.

-¿Cuántos simbiontes recoge?

-Incluí el 99 % de los que han pasado por nuestro laboratorio en algún momento. Nosotros recibimos moluscos de toda la costa gallega, y en cada muestra se analizan numerosos elementos. Lo que hice fue ponerle fotos a todo ese listado para recoger en una guía todas las posibilidades que te puedes encontrar.

-Insiste en que hablamos de sanidad animal, no de seguridad alimentaria.

-Estando nuestro laboratorio en el Intecmar, la gente asume que lo que analizamos es algo que va a hacer daño al consumidor. Por eso yo siempre hago mucho hincapié en que, para nosotros, aquí no entran alimentos, aquí entran animales, y nosotros los analizamos como tales, viendo qué les hace daño. Quiero marcar mucho la diferencia, porque aquí encontramos patógenos y alguien puede pensar que son patógenos para el consumidor, cuando al humano no le afecta ninguno de estos agentes que figuran en este libro.

- ‘Marteilia’, ‘bonamia’, ‘perkinsus’... Son los que más suenan.

-Son los que están listados en la legislación europea porque han dado muchos problemas. Son los que han guardado más relación con eventos de mortandad y con pérdidas económicas. La bonamia afecta a la ostra, y quien más la ha sufrido son los franceses. Aquí, las prevalencias de bonamia que tenemos ahora son bajas, pero también la producción ha caído. El perkinsus afecta a la almeja.

-El sector dice que la almeja fina es muy delicada y que la japónica puede con todo. ¿Es cierto?

-Su experiencia se lo dice. La almeja japonesa llegó, se adaptó, se extendió y no registra tantas mortandades como las otras. También registran simbiontes, pero no dan problemas. La babosa es más delicada, sobre todo a cambios de salinidad. La fina dicen que cada vez hay menos. La hemos analizado en casos de mortandades, pero no encontramos ningún agente patógeno relacionado. Pero bueno, también está el tema ambiental, uno no solo se muere de enfermedad.

-En 2012, cuando hizo su entrada en escena la ‘marteilia’, usted hablaba precisamente de ese cóctel de factores.

-Efectivamente. El esquema teórico es que, para que se de una mortandad, influyen tanto factores externos (riadas), internos (la fortaleza de cada ejemplar), y las enfermedades y parásitos. En el año 2012 parecía que se habían dado todos los elementos. Me lo preguntas ahora, cinco años más tarde y te digo que la marteilla del berberecho es mucha marteilia. Lo que yo no pensaba en el 2012 era que se iban a repetir año tras año unos brotes tan intensos. Yo, entonces, creía que había llegado un nuevo agente patógeno y que se había encontrado con la tormenta perfecta. Pero no. Ese parásito es muy letal.

-Sin embargo, este año ha habido ventas de berberecho y el sector respiraba cierta esperanza...

-Es que no todos los años, ni en todas las zonas, el brote es en el mismo momento. Si un año va más retrasado y da tiempo a que el berberecho alcance talla comercial y se empiece a vender, se ven ventas... Y da pie a la esperanza. Pero eso depende de cuándo se da el pico. Si llega antes, ya no da tiempo a extraer. Depende del momento y del banco, porque hay algunos en los que los episodios empiezan antes.

-¿Cuáles serían las zonas más castigadas?

-Es la zona más interna de la ría, tanto aquí como en Pontevedra y Vigo. En Arousa es donde las pérdidas son más grandes porque es también donde había mayor producción.

-Seguimos sin saberlo todo de la ‘marteilia’, ¿no?

-Sigue habiendo muchas lagunas. Sabemos lo que pasa dentro del hospedador, pero no sabemos qué pasa con las esporas cuando salen de este. No sabemos si hay un intermediario. Si lo hay, sería el que está modulando los picos. Aquí llevamos cinco años de estudios, pero en otros países llevan treinta, y sigue siendo un misterio.

Un SOS desde el Mediterráneo

El prestigio de la unidad de Patoloxía del Intecmar hizo que, hace unos meses, el gobierno valenciano le pidiese a sus técnicos que indagasen qué era lo que estaba matando a la nacra, una especie de mejillón gigante del Mediterráneo. «Fue una responsabilidad, porque se trata de una especie protegida», dice Darriba. En Vilaxoán dieron con el causante del problema, un parásito unicelular que ha colocado a la nacra en peligro de extinción. 

Fuente: La Voz de Galicia

 

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