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AGRUPACIÓN PARQUISTAS DE CARRIL

La Festa da Ameixa alcanzó la mayoría de edad con un gran éxito de público que agotó las 6.000 raciones

La Festa da Ameixa alcanzó la mayoría de edad con un gran éxito de público que agotó las 6.000 raciones

La Festa da Ameixa de Carril cumplió ayer su mayoría de edad cosechando un nuevo éxito de participación. Las más de 6.000 raciones de producto preparado a la marinera no sólo se agotaron en unas horas sino que su calidad y su sabor encandilaron a los comensales. Todo ello precedido del solemne nombramiento de Rosa Quintana (conselleira do Mar) y Joaquín Javier Gago (ex alcalde de Vilagarcía) como Dona y Cabaleiro da Orde da Ameixa, y en el que no faltó la entrega de premios del tradicional concurso de cocina.

La sede de la Cofradía “Santiago Apóstol” fue el punto de partida de la celebración con la animación musical de “Os Xirifeiros” y “Malveiras”. Desde allí las autoridades fueron bajando hacia la Alameda donde tuvo lugar el acto inaugural y ya se podían ver algunas platos en las mesas de degustación.

Con puntualidad, las autoridades subieron al palco desde donde el historiador Manuel Suárez, que actuó como maestro de ceremonias, dio paso al pregonero de este año el presentador y guionista Tomás Alonso quien dio el pistoletazo de salida de la XVIII Festa da Ameixa con un texto fresco e irónico en el que reconoció la calidad del bivalvo carrilexo así como el trabajo de sus recolectores y todo aquel que la promociona por el mundo.

Tras pronunciarse, el secretario de la Orde da Ameixa, Ramón Tubío le tomó la palabra para leer el acta de los reconocimientos de este año. Así, Lucía Tourís fue premiada como la parquista más joven porque “xa dende pequena” se dedicó a la explotación y por apostar por su continuidad; y Secundino Abelenda recibió el galardón de honra por su dilatada experiencia.

Luego llegó el momento de nombrar a Rosa Quintana como Dona da Orde por su apoyo a Carril y a su actividad productora “máis aló do seu deber” a través de los cargos de responsabilidad que ha ejercido en la administración en materia de pesca a lo largo de los años. Mientras que Joaquín Gago fue reconocido por colaborar en la redacción de los estatutos de la orden y por “impulsar a festa, defendendo os intereses dos parquistas, destacando a reubicación dos parques”.

En cuanto a las “Ameixas” de plata y oro fueron entregadas a la concelleira de Promoción Económica y carrilexa, Rosa Abuín, y a la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, que recogió su presidente Javier Puertas, respectivamente.

Tras los nombramientos, llegó un momento clave en la celebración: El juramento en el que Quintana y Gago recibieron su capa de Dona y Cabaleiro bajo la promesa de defender los intereses del producto allá donde vayan; y que ambos recibieron con grandes muestras de agradecimiento.

Este año la responsable de la Xunta fue la encargada de dirigirse al público en nombre de todos los premiados en un discurso en el que perpetuó el apoyo del Gobierno autonómico a la actividad productora de la villa y a su producto, así como el gran honor que sentían todos al recibir tal reconocimiento. El Gran mestre y director xeral de Ordenación e Xestión dos Recursos Mariños, Pablo Fernández, fue el encargado de poner fin al acto solemne que culminó con la interpretación del himno gallego por el grupo de gaitas “Malveiras”. Inmediatamente después todos acudieron a la carpa para degustar las ricas almejas a la marinera.

Entre los asistentes se encontraba casi toda la Corporación municipal, así como el delegado del gobierno, Antón Louro, concejales del Partido Popular, y otras autoridades de la Xunta y de la administración central que disfrutaron de sus raciones de almeja a la marinera.

Lo mismo hicieron las miles de personas que ayer se congregaron en la Alameda de Carril para degustar algo de los más de 2.000 kilos de producto preparado para la ocasión en 16 enormes ollas que no dejaron de funcionar en toda la mañana. La atracción de la almeja carrilexa es como un imán y de hecho, así lo pusieron de manifiesto las largas colas en las taquillas de compra de los tickets y en las interminables filas de coches que se formaron en las zonas de aparcamiento. La lluvia asomó tímidamente pero no mermó el ánimo de los comensales que se protegían bajos los árboles de la explanada y que por otra parte, seguían llegando. Mientras, en la cocina las cajas de bivalvos iban descendiendo poco a poco hasta que se agotaron por completo. Muchos tendrán que volver.

Fuente: Diario de Arousa

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