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AGRUPACIÓN PARQUISTAS DE CARRIL

Los parquistas denuncian la venta de almeja foránea con la etiqueta «de Carril»

Los parquistas denuncian la venta de almeja foránea con la etiqueta «de Carril»

José Luis Villanueva pide a las administraciones que intensifique el control sobre las importaciones.

Hay nombres que la tradición, la historia y el mercado han convertido en auténticas etiquetas de calidad, en reclamos capaces de captar la atención del consumidor. Detrás de la palabra almeja, el apellido «de Carril» tiene ese efecto evocador de la buena publicidad. En Galicia y fuera de ella, no es lo mismo servir un plato de almejas, que poner sobre la mesa un plato de marisco procedente de ese rincón de la ría de Arousa. Ese gusto de los consumidores por la almeja de Carril ha desatado, como no, la picaresca. Y bivalvos procedentes de todas las latitudes inundan el mercado amparados por una etiqueta geográfica con la que en algunas ocasiones no tienen ninguna vinculación. Así lo denunció ayer públicamente el presidente de la asociación de parquistas, José Luis Villanueva.

Hace años que las falsas almejas de Carril hicieron su entrada en el mercado. Pero ahora, con la crisis, parece que esa práctica se ha extendido aún más. «Nos mercados aparece ameixa de Carril por todos lados. Pero a producción de Carril é a que é. Falamos dunha extensión dun millón de metros cadrados, dos que sae unha cantidade de ameixa que a duras penas pode abastecer ao mercado de proximidade», señala el presidente de los parquistas. El producto carrilexo se encuentra, pues, compitiendo contra su propio nombre y contra el producto que lo luce: almeja de cualquier procedencia, incluso de terceros países, que sale al mercado a precios muy bajos. La consecuencia es clara: la almeja cultivada en los parques de Carril se ve arrinconada y sus precios bajan.

Cuestiones sanitarias

Además de esas consecuencias comerciales y económicas, tras la práctica denunciada ayer por los parquistas se esconde también lo que puede ser un serio problema de seguridad. Una parte del producto que llega del exterior de España, aseguran los productores de Carril, no reúne todos los requisitos exigidos para ser consumido por los humanos. «Está circulando por aí marisco cunha trazabilidade moi pouco fiable. En España entra marisco considerado non apto para o consumo. ¿Onde vai ese produto? Esa é unha pregunta que as administracións sanitarias deberían empezar a facerse», explicaba ayer Villanueva. Entre otras cosas, afirma, porque si se produce algún problema sanitario derivado de esas almejas foráneas, «a imaxe que vai acabar destrozada é a nosa, a da ameixa de Carril».

Todos esos argumentos serán trasladados a las administraciones correspondientes tan pronto como se pueda concertar una entrevista para ello. «Non podemos estar calados máis tempo, porque a situación xa roza o intolerable», sentencia. A su juicio, bastaría hacer un mínimo seguimiento a la almeja procedente de más allá de las fronteras de España para poner coto a quienes introducen en el mercado producto de mala calidad.

Para intentar proteger el producto cultivado en Carril del procedente de otras latitudes, los parquistas llevan ya tiempo buscando algún tipo de figura similar a una denominación de origen o de una identificación geográfica protegida. «Pero Carril é o que é. Non temos unha gran producción, e iso condiciónanos moito», explica Villanueva. Pero el principal escollo al que tienen que hacer frente los parquistas, tanto para este como para otros proyectos, es el bloqueo en el que continúa instalado el proceso de reordenación de los parques de Carril. De todo ello hablaron los parquistas el miércoles, en el transcurso de una asamblea.

La siembra de producto de mala calidad en los parques puede generar elevadas mortandades.

En la asamblea celebrada esta misma semana, el presidente de los parquistas de Carril hizo un llamamiento a la responsabilidad de sus asociados. «Hai unha práctica bastante extendida que consiste en que, cando non hai semente suficiente, se recurre ao que se atopa no mercado», asegura Villanueva. Esa costumbre puede ocasionar serios problemas a los parquistas. «Hai que comprar ameixa que teña todas as garantías».

Si no se hace así, explica, a los parques llega producto que porta enfermedades y que puede acabar generando importantes mortandades tanto en el vivero en el que han sido sembradas, como en los colindantes. «Non podemos lamentarnos e queixarnos, porque esa morte neses casos sembrámola nós», argumentaba ayer Villanueva. Por eso, considera imprescindible que los parquistas asuman la responsabilidad que le corresponde y comiencen a vigilar con esmero qué es lo que siembran en sus parques.

«Bautizos» en los viveros

«Tamén hai quen bota ameixa un par de días no parque e logo a vende como se fora ameixa de Carril. Para iso non son as nosas concesións. As nosas concesións son para cultivar ameixas, desde que son pequenas ata que medran», concluía ayer José Luis Villanueva, haciendo un ejercicio de autocrítica con el comportamiento del colectivo al que representan.

Fuente: La Voz de Galicia

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