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La cuna de la almeja más famosa del mundo se queda pequeña

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En los muelles falta espacio para amarrar, y en tierra, la ampliación acometida en la lonja no da el resultado esperado

Carril es su mar. La villa arousana vive mirando a una ría que le ha dado fama gracias a la almeja, y prosperidad a través a un puerto que, con el paso de los años, se ha quedado pequeño. Pese a ser la base de un sector marisquero y acuicultor que en 2015 facturó 6.948.980 euros -y no fue un año de los buenos-, la rada carrilexa está atrapada en unas estructuras anquilosadas, que piden a gritos un rediseño acorde a los tiempos.

Si prestamos atención a los parquistas, o a los mariscadores, o a los valeiros, todos se quejan de la falta de espacio en el que amarrar sus embarcaciones. Que no hay sitio se nota: hay lanchas sujetas al dique de abrigo de la dársena principal, corriendo el riesgo seguro de quedarse en seco cuando baja la marea.

 

 

Sin dragado

 

 

Porque lo de quedarse sin agua, con los barcos acodados sobre la arena y el fango, es otro de los problemas con los que ha de convivir el sector del mar de Carril: las dos dársenas existentes necesitan una limpieza urgente. Portos de Galicia asegura estar trabajando en ello: ya se han realizado los estudios previos para ajustar cuentas con Carril mediante la ejecución de dragados en la bocana del puerto, en el entorno del dique flotante y junto a la rampa de descarga. Los trámites, sin embargo, son mucho más lentos de lo que le gustaría a quienes tienen que convivir con este problema.

Las estrecheces del puerto de Carril prosiguen en tierra. La cofradía lleva años denunciando que la lonja se le ha quedado pequeña. El desacuerdo entre el sector y la Xunta sobre cómo habría que acometer la ampliación -el pósito quería crecer en horizontal, mientras que Mar proponía una lonja en dos plantas que al sector le parecía inoperativa-, hizo que el asunto se guardase en el cajón. La ambiciosa inversión prometida fue sustituida por un apaño que, a juicio del patrón mayor, «non soluciona nada». «Sacáronnos zona de aparcamento e non nos arranxa ningún problema dos que tiñamos. Gastáronse 50.000 euros nun parche que non vale para nada». Ni siquiera las nuevas máquinas clasificadoras, que deberían agilizar las subastas, funcionan, para frustración de los parquistas. Especialmente, durante la campaña de Navidad.

 

 

Los viajes a Cortegada

 

 

Pero los problemas del puerto de Carril no son solo los problemas del sector pesquero. Desde esta localidad se canaliza el flujo, creciente, de pasajeros que ansían pisar la tierra de Cortegada. Las empresas que operan desde estas instalaciones también sufren las estrecheces del puerto. Y los turistas más atentos retendrán en la retina la imagen de los barcos abandonados y sombríos que pueblan la vieja dársena, que yace desaprovechada y sin servicios a un tiro de piedra de la nueva. Si la marea está llena, el mar tapa la capa de lodo y la rampa sucia. Pero cuando el agua baja vuelven a saltar a la vista, de nuevo, las vergüenzas de un puerto que también es una carta de presentación de Vilagarcía.

 

Amarra como puedas. Una de las quejas que repiten una y otra vez los usuarios es la falta de espacio que obliga a algunos barcos a amarrar por fuera del dique de abrigo o a buscar espacio en otros puertos. fotos mónica irago

 

La oportunidad perdida. Teniendo en cuenta la falta de espacio, la cofradía plantea que se recupere la vieja dársena, donde ahora dormitan deterioradas embarcaciones que ocupan espacio, pero que no generan riqueza.

 

Clasificadoras que no funcionan. Las nuevas máquinas clasificadoras de marisco deberían haber aliviado el trabajo en la lonja carrilexa durante las últimas navidades. Sin embargo, las máquinas siguen sin funcionar.

 

Una cuestión de imagen. La vieja dársena se ha convertido en un espejo del olvido. Carece de todo tipo de servicios y tanto el dique como la rampla se encuentran abandonados y sucios, como sumergidos bajo una capa de abandono.

 

Asideros. Para mejorar la seguridad de los usuarios del puerto, se han instalado agarraderas para subir y bajar por las escalinatas de piedra abiertas en el muro de la rambla principal. El objetivo: evitar resbalones.

 

Luces y sombras. Las luces de navegación que marcan la entrada y salida del puerto funcionan, pero no se puede decir lo mismo de las farolas que iluminan la dársena, «que as veces están apagadas durante semanas».

Fuente:La Voz de Galicia


17/01/2016 21:46 agrupocarril #. ARTICULOS

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